En medio de la rutina diaria y las responsabilidades, a veces olvidamos que hemos sido creados para no tener límites, para elevarnos y volar alto en la vida. ¿Por qué nos detenemos?

Amar sin límites, entregarnos por entero y fijar la dirección en nuestras vidas nos permite romper las barreras que nos imponemos. A menudo, pensamos que la fe y el cristianismo nos limitan, pero ¿y si en realidad nos liberan?

Dios no quiere cortar nuestras alas, sino liberarnos de los hilos que nos atan a la tierra. Él nos invita a volar. Entonces, ¿por qué nos detenemos?

La vida se ve aún más hermosa desde las alturas. No te cortes las alas, no permitas que nadie lo haga. Estás destinado a cosas grandes, a transformar tu realidad con actos de bondad y una presencia amable.

A veces, los verdaderos héroes son aquellos cuyos actos pasan desapercibidos, pero que dejan una huella positiva. ¡Tú eres uno de ellos!

No te rindas, no te detengas. El deseo en tu corazón es un regalo de Dios para que no dejes de buscarle. Te ha dado alas, ¡úsala! Vuela alto y sin miedo. ¡Vuelaaaaaaa!