El Diccionario de la Real Academia Española: Miedo (del latín, metus). 1. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 2. Recelo o aprensión de quien cree le pueda suceder algo contrario a lo que desea. Temor (Del  lat. timor, -ōris). 1.  m.  Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso. 2.  m.  Presunción o sospecha. 3.  m.  Recelo de un daño futuro.

El miedo ejerce una poderosa acción sobre los seres humanos. Puede llegar a paralizar incluso. En las Sagradas Escrituras podemos encontrar muchas menciones sobre este punto. Pero elegimos citar solo tres:

  • Miedo de Adán y Eva: un miedo que surge por la desobediencia.
  • El miedo de los soldados frente a Goliat: ante la fuerza y el poder del enemigo.
  • El miedo los discípulos frente a muchas situaciones.

Uno de los mayores miedos es al futuro, a proyectar, a tomar decisiones que influirán sobre el rumbo de la vida. Los mismos discípulos sienten miedo y Jesús bien lo sabe, necesitan experimentar un anticipo del triunfo sobre la muerte para poder tener la fuerza suficiente para superar el misterio de la cruz que se acerca. Bordeando el lago, se llega al pie del monte y allí acompañan a Jesús Pedro, Santiago y Juan. Los mismos testigos de su agonía en Getsemaní, pues la glorificación del Tabor y el anonadamiento del huerto son la cara y la cruz de todo el evangelio. Para que la correspondencia sea más rica, la cruz está presente en la glorificación y el consuelo no faltará en la cruz.

Ante esta realidad innegable del miedo en sus varias facetas y de forma muy especial: la muerte- todos experimentaremos- Hay una clara invitación de Jesús este día: “Subir con Él a la montaña.”  Hay que subir de nivel con el Maestro, nacimos para crecer.

Allí en la cima de la montaña Jesús se transfigura y a su lado aparecen dos personajes. Elías (profeta) y Moisés (la ley). Tal vez nos está queriendo decir que para vencer con Cristo nuestros temores necesitamos ordenar nuestras vidas con la Ley y proyectarla proféticamente hacia el futuro. Si queremos transfigurarnos con Cristo, en necesario tener un proyecto de vida, un proyecto realista, sincero, serio, creativo. Por esto repite varias veces: ¡No teman! No tengan miedo al futuro. Nos espera la cruz, el sufrimiento, pero estará revestido de sentido cada sudor derramado.

Una cima, cuatro amigos

Una montaña, cinco sueños.

Juan, Santiago, Pedro,

Y a la fiesta se unieron

Elías y Moisés.

El Tabor resplandeció,

Nubes, truenos, voces,

El Hijo, el Hijo,

Orgullo de su Padre,

Trae un buen mensaje,

Escúchenlo, escúchenlo…

Un día haz de subir

Saldrás de tu desierto,

Dejarás las espinas,

Porque tendrás que volar…

Si no te transformas, te deformas…

Aldo López