“Padre, por favor venga pronto, mi papá está por morir”. Los sacerdotes recibimos casi todas las semanas estas llamadas. A veces llegamos a tiempo, a veces, no.

? La muerte es el momento donde emergen las grandes cuestiones existenciales, nos prepara para hablar de la vida. Este evento ha resistido a la secularización (olvido de Dios) El funeral nos hace levantar la mirada hacia el más allá ¿Termina todo aquí o hay esperanza? En muchas partes de Europa la gente aún se acuerda de la Iglesia porque aún tiene que enterrar a sus muertos. En las parroquias que trabajé en Roma celebré como cincuenta funerales y dos bautismos en tres años.

Hasta la peor persona no quiere sepultar a un ser querido como a un animal. Nadie quiere tirar así nomás en una fosa a quien ama. Es imposible aceptar que un cadáver es solo una materia muerta sin dignidad alguna. En el fondo llegan a reconocer algo de sacro en esa persona.

Aquí sólo en la esperanza de la resurrección se encuentra respuesta al dolor más grande de la vida. Además, es un momento para preguntarse: ¿existe algo más? ?️

? Ofrece tus plegarias por tus familiares difuntos.

? Da lo mejor de ti en vida. “En vida, hermano, en vida”.

? ¿Algún ser querido tuyo ha partido este año a la eternidad? ¿Cómo estás viviendo esta experiencia de dolor?