Conserva el orden y el orden te conservará

Son maravillosamente ciertas estas estrofas: Todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión. Hay quien se agota trabajando y pone en ello todo su talento, su ciencia y su habilidad, y tiene que dejárselo todo a otro que no lo trabajó. Esto es vana ilusión y gran desventura. En efecto, ¿qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos y afanes bajo el sol? De día dolores, penas y fatigas; de noche no descansa. ¿No es también eso vana ilusión?

Si nos quedamos con la apariencia, nos quedamos con la cáscara… ¿Hay algo más en la vida?

Den muerte, pues, a todo lo malo que hay en ustedes. Es en el interior donde se juega el partido más importante de la vida. Ordenar significa organizar algo, es decir, constituir un organismo de acuerdo con determinados patrones, principios o valores, dándole a cada elemento el lugar que le corresponde. El orden hace que las cosas sean más transparentes y claras, más eficaces y vitales.  El orden y el desorden de la vida afectan la totalidad de la persona humana: desde lo más externo (casa, vestido, ajuar, trabajo), hasta lo más profundo (intenciones, afectos, acciones). El orden pasa por el propio estado de vida, por la propia vocación… El orden hace más vital y dinámica nuestra vida: la hace más fecunda y más satisfactoria. La dispone para responder mejor al Señor!

El desorden, por el contrario, impide y retrasa la realización de nuestros mejores deseos y proyectos; pero, sobre todo, le resta vitalidad a nuestra relación con Dios. El desorden es lo que hace que demos respuestas parciales y engañosas a las invitaciones del Espíritu.

Es necesario entrar en un ordenamiento interior para Vencerse a sí mismo – Las afecciones desordenadas nos atan el alma.

Que cosas nos desordenan el interior:

  1. La avaricia: La avaricia y la codicia de los bienes ajenos son madre de muchos pecados: robo, rapiña, fraude, dolo en los negocios, falsificación de moneda, de pesos y medidas, adulteración de mercaderías, acaparamiento, sobornos, coimas o comisiones, estafas, venta de drogas, juegos de azar. También es causa de la retención del salario o de la injusticia en la retribución por el trabajo ajeno, que – como vimos – es uno de los pecados que claman al cielo. Todos estos pecados los prohíbe el séptimo mandamiento: no robar. San Ignacio, en la meditación de Dos Banderas de sus Ejercicios Espirituales, enseña que Lucifer da instrucciones a los demonios A que primero hayan de tentar de codicia de riquezas, para que más fácilmente vengan a caer en vano honor del mundo y de allí a todos los demás vicios (EE 139-142)
  2.  La envidia: El Diccionario de la Real Academia dice de la envidia que es «la tristeza o pesar del bien ajeno», pero esta definición parece algo pálida si consideramos las múltiples manifestaciones de este fenómeno psicológico. Para empezar, señalemos que de la tristeza del bien ajeno a la alegría por el mal ajeno sólo hay un paso, y a esta última también la categorizaríamos como envidia.

Hay muchas formas de envidia y los sentimientos de inferioridad constituyen su piedra angular. La envidia no puede ser entendida en todo su espectro sin considerar las sensaciones de precariedad narcisista y las vicisitudes de las pulsiones agresivas en la infancia, dentro del seno familiar.

3- El desorden afectivo: No pidas a Dios una mujer si aún no aprendiste a ser un buen hombre. No podemos jugar con el corazón de nadie, ni nadie tiene el derecho de jugar contigo. Todos nacimos para ser felices y no ser títeres de los demás.

Algunas pautas para ordenar el interior:

1.- No llames a alguien más de dos veces continuamente. Si no contesta tu llamada, presume que tiene algo importante que atender.

2.- Devolver el dinero prestado incluso antes de que la persona que te lo presto lo recuerde o te lo pida. Muestra tu integridad y carácter. Lo mismo asume con los paraguas, bolígrafos y distintos artículos. Si no puedes devolver, encara el tema y explica tu situación.

3.- No hagas preguntas incómodas como: así que ¿Aún no te has casado? , ¿No tienes niños? , ¿Por qué no compraste una casa?, o ¿Por qué no compran un coche?. Por el amor de Dios, no es tu problema.

4. Trata de ser amable, no sabes la situación que está atravesando el prójimo.

5.- Siempre abre la puerta a la persona que viene de tras de ti. No importa si es un chico o una chica, un señor o un joven. No te hace pequeño tratar a alguien bien en público.

6.- Si alguien te hizo un favor, no te olvides de agradecer.

7.- Respeta diferentes tonos de opiniones. Recuerda lo que es 6 para ti, parecerá 9 para alguien que esté en frente de ti. Además la segunda opinión es buena para una alternativa.

8.- Nunca interrumpas a la gente cuando esté hablando. Permíteles que lo derramen. Como dicen, escucharlos a todos y filtrarlos a todos.

9.- Si te burlas de alguien y parece que no lo disfruta, detente y nunca lo vuelva a hacer. Anima a alguien más a no hacerlo y demuestra le el aprecio que le tienes.

10.- Aprovecha cada instante para crecer en prudencia…

11.- La alabanza es pública, la crítica es privada.

12.- Casi nunca hay una razón para comentar el Peso de alguien. Solo di: » Te ves fantástico/a». Si la persona quiere hablar de perder peso ella lo hará.

13.-Ten respeto por los demás, cada persona tiene sus propias cruces.

14.- Si un amigo te dice que tiene una cita con el médico, no preguntes ¿Para qué? , Solo di: «Espero que estés bien». No lo pongas en la posición incómoda de tener que decirte su enfermedad personal, si quiere que lo sepas te lo hará saber sin tu curiosidad.

15.- Trata a los demás con el mismo respeto que quieres que usen contigo.

16.- Si una persona te está hablando directamente, mirar tu teléfono es de mala educación.

17.- Nunca des consejos hasta que te los pidan.

18.- No te metas en lo que no es de tu incumbencia.

19.- Ocúpate de tu negocio a menos. Que algo te involucre directamente- Simplemente mantente fuera de él.

20.- Quita tus gafas de sol si estás hablando con alguien en la calle. Esto es una señal de respeto. Por eso el contacto visual es tan importante como tú discurso.

21.- No hieras a los demás con tus comentarios innecesarios. El silencio es un tesoro.

22.- Después de leer un buen mensaje trata de decir » Gracias por el mensaje».

LA APRECIACIÓN sigue siendo la forma más fácil de conseguir lo que no tienes.

LA ENVIDIA te aleja cada vez más de tu objetivo y nunca alcanzarás la satisfacción.