La vida es muy simple pero nos gusta complicarla”.   El secreto de la felicidad es planificar bien, priorizar en el orden adecuado y disfrutar de todas las cosas que haces. Dedicamos   más   tiempo   a   contestar   preguntas   como   “¿Por   qué   me   ha pasado esto a mí? ¿Qué me va a pasar ahora?” En lugar de preocuparnos del “¿Qué puedo hacer para…?”.Que   una   adversidad   signifique   impedimento,   tristeza   o   renuncia   sólo depende de nosotros, de nuestra actitud

Seguimos mirando por el retrovisor lo que hemos perdido en lugar de ver nuestro camino y la oportunidad de disfrutar y decidir nuestro futuro. El mejor conocimiento es el que te enseña cómo hay que vivir. Tenemos   que   convertir   nuestra   vida   en   una   obra   de   arte,  que   al   final   de nuestros días, interiormente podamos decir: “¡qué bonito es esta vida”.

El   objetivo   de   la   vida   es   luchar   cada   día   para   ser   la   mejor   persona   que puedes llegar a ser. Debes ser más entusiasta, alegre y optimista. Muchas   veces   no   podremos   controlar   las   situaciones   externas,  pero   sí nuestra actitud ante ellas. La felicidad es la paz interior,  la calma  mental, la serenidad.  Sin ellas no disfrutaremos de las alegrías externas. Hay que tener claro el sentido de nuestra vida y aprender a relativizar, será agradecido, optimista, tener ilusiones, luchar y no llorar, tener magníficas habilidades   de   relación   con   los   demás,   crecer   en   virtudes   como   la generosidad, la paciencia, la compasión, la bondad, el control del ego…

Y librarse de las emociones negativas como la envidia, el resentimiento, la codicia y la vanidad. Disfruta con todo lo que hagas, sé agradecido, no te quejes, ponte ilusiones, ayuda a los demás, reparte alegría y cuida a las personas que más quieres. En la vida todos transmitimos energías positivas o negativas, que los demás captan. La vida te irá según la energía que transmitas. Debes transmitir amor, honestidad, integridad, confianza, bondad, alegría, serenidad, paz, humildad, profesionalidad, generosidad y amabilidad, ya que a   todos   nos   gusta   convivir,   trabajar   y   compartir   tiempo   con   este   tipo   de personas.

 De tu estado de ánimo dependerá todo: las ganas de luchar, la fuerza para perseverar, la ilusión por hacer cosas, la alegría, el optimismo, la  esperanza y el entusiasmo. Es mejor hacer 2 cosas que saber 122.Con frecuencia lo que leemos y aprendemos pasa a ser parte de nuestra biblioteca en lugar de ser parte de nuestras vidas. Las ideas no valen nada si no las aplicas. Cuando aprendas  algo, ponlo en práctica cuanto antes. La   diferencia   entre   los   cracks   y   los   mediocres   está   en su   actitud,   en   su manera de ser. Nadie te aprecia por tus conocimientos y habilidades. A ti te aprecian por tu manera de ser. Todas las personas fantásticas tienen una manera de ser fantástica, y las personas de mierda una forma de ser de mierda. Elegimos   a   nuestros   amigos   por   su   manera   de   ser,   por   su   actitud,   y   los queremos por eso. ¿De   quién   nos   enamoramos?   ¿de   conocimientos?   ¿de   habilidades?   ¿de sueldos? ¿o de maneras de ser? Lo genial es que cada uno tiene la actitud que quiere, la manera de ser que decide tener. Uno es lo grande que se propone ser. Las personas fantásticas son íntegras, honestas, ayudan a los demás, son alegres   y   entusiastas,   generosas,   trabajadoras,   optimistas,   amables, agradecidas,     tolerantes,     dialogantes,     humildes…     Y     todos     estos comportamientos podemos desarrollarlos independientemente de nuestros genes.

La vida no consiste en ser mejor que nadie, sino en ser la mejor persona que uno puede llegar a ser. El reto es definir los hábitos que queremos incorporar a nuestra manera de ser y esforzarnos para que formen parte de nuestro comportamiento. Si no te gustan tus resultados analiza tus acciones, que están determinadas por tus hábitos y estos se basan en tus valores. No   actúes   sobre   los   efectos   de   tus   acciones, ya   que   difícilmente   puedas influir en ellas. Actúa sobre la causa. Tu exterior es el reflejo de tu interior. Decide incorporar virtudes fantásticas a   tu   manera   de   ser.   Después, practícalas   hasta   que   se   conviertan   en hábitos. Nosotros   crearemos   nuestros   hábitos   y   estos   nos   terminarán   haciendo   a nosotros. Nos   gusta   la   rutina   y   lo   que   dominamos, rechazamos   lo   que   nos   resulta complicado, pero para crecer hay que salir de la zona cómoda. Quizá se tarden años en cambiar, pero no se tarda en empezar a cambiar. Para cambiar un hábito debemos seguir 3 pasos: querer, saber y hacer. El más importante es el primero. Quien tiene un motivo encuentra la forma. Lo importante no son las circunstancias, sino nuestra percepción de lo que nos ocurre, lo que nos decimos a nosotros mismos. En la respuesta a lo ocurrido está nuestro crecimiento y felicidad. Podemos hacernos responsables para continuar la vida con entusiasmo. No podemos controlar las circunstancias, pero sí nuestra respuesta a  ellas. Eres la suma de tus decisiones y acciones pasadas. Lo difícil es lo que nos conviene y lo fácil lo que nos perjudica. Debemos intentar limitar al máximo los pensamientos negativos y fomentar y   potenciar   los   positivos.   Sólo   podemos   experimentar   una   emoción   cada vez, y si ésta es positiva, ya no hay espacio para la negativa. Tenemos que estar atentos y ser conscientes del tipo de pensamientos que tenemos   y   decidir   si   nos   interesa   o   debemos   frenarlo   y   dejar   de   darle vueltas. La mayor parte de los mensajes que nos llegan del entorno son negativos, vivimos en una sociedad llena de problemas y dificultades. Si dejamos que estos   pensamientos   invadan   nuestra   mente   será   difícil   que   veamos   las cosas fantásticas que tiene esta vida. “Tú no eres lo que piensas que eres, pero lo que tú piensas es lo que eres”.

Además no podemos disimular, no se puede transmitir lo que no llevamos dentro. Transmitimos nuestro estado de ánimo, los demás lo notan. Decide qué valores y actitudes admiras y querrías  que formasen parte de tu manera de ser. Luego trabaja para lograrlo. Toma una libreta y un bolígrafo y escribe, define qué tipo de persona quieres ser. Si fueras una persona  fantástica ¿cómo serías? ¿Cómo te gustaría  que te definieran los demás? Cuando uno dedica la mayor parte de su tiempo, físico o mental, a la parte profesional,   el   ámbito   personal   se   resiente.   Nunca   olvides   lo   que   es importante de verdad. Recuerda que “planta que no riegas, planta que se muere”. ¿Qué   es,   para   ti,   lo   más   importante   en   esta   vida?   ¿Cuánto   tiempo   le dedicas? Cuando uno es coherente entre la primera y la segunda, vive con equilibrio y serenidad, porque sabe que su vida tiene sentido. Uno tiene que buscar momentos para pensar, ser coherente y enfocarnos en lo   importante:   las   personas   importantes.   Cuida   tu   relación   de   pareja: mímala, dile cosas positivas, sorpréndela a menudo, felicítala, ríete con ella, sé   muy   cariñoso,   interésate   por   ella   y   sus   cosas,   ayúdala,   practica   algún deporte/hobby con ella, no aprietes los “botones” que sabes que le harán saltar. Haz esta  prueba:  Llama  a  tu madre  ahora  mismo,  a  ver  si tienes  valor  a decirle: “Mamá, sólo llamo para decirte que te quiero mucho”. Se quedará trastocada   “Hijo  ¿dónde   estás?   ¿Qué   te   ha   pasado?   ¿Estás   bien?   ¿Te   han echado?” .Este es el mundo en el que vivimos, donde decirle a tu madre que la quieres le preocupa, en el que es mejor no decírselo “por su bien”. Y es algo que deberíamos decir a menudo a las personas que queremos. Hemos   perdido   las   muestras   de   cariño   y   de   afecto.   Y   todos   los   humanos nacemos, vivimos y morimos por amor, eso es lo que nos mueve. Examina tu vida: Qué funciona, qué no, qué tipo de persona eres, cómo te gustaría ser, qué vas a hacer para mejorar…Cuando encuentras tu misión en la vida, todo de repente tiene sentido, escomo   tu   brújula.   Tu   misión   en   la   vida   estará   influida   por   tus   principios   y valores, tiene que suponer una contribución y ser gratificante. Ese proyecto debe incluir la mejora continua como persona y el servicio a los demás.

La forma más fácil de conectar con el presente es la respiración, teniendo y buscando la sensación de respirar. Para calmar la mente hay que dejar de pensar. Así se vive plenamente y se disfruta cada situación, con serenidad y equilibrio. Llena   cada   minuto   de   experiencia,   toma   conciencia,   disfruta   de   las pequeñas cosas. 2. Aceptar las cosas como son e interpretar su lado más positivo: Nuestro   gran   problema   es   el   egocentrismo.   Queremos   que   la   realidad   se adecue   siempre   a   nuestros   deseos   y   expectativas,   causando   malestar   y sufrimiento sino lo conseguimos. Cuando se consigue vivir de manera consciente y aceptando las cosas como son,   sin   querer   cambiarlas   y   enfocándolas   desde   el   punto   de   vista   más positivo,   todas   las   situaciones   se   viven   con   las   mismas   ganas,   ilusión   y alegría. Para lograr vivir de esta manera es muy eficaz la meditación. Las personas que meditan son más felices, tienen menos emociones negativas y menos estrés. Meditar no es más que salir de la corriente permanente de pensamientos en los que está sumergida nuestra mente. Es conectar con la conciencia, que es   como   un   recipiente   que   contiene   nuestros   pensamientos.   Meditar   nos ayuda a observarlos y reconocerlos. Para meditar bien debes: estar en un ambiente tranquilo y relajado, adoptar una postura cómoda (con la columna recta), relajar todos los músculos  (ve centrándote en cada zona del cuerpo y relajándola mentalmente) y tener los ojos cerrados.-Ejercicio para hacer meditación: Dirige   tu   atención   a   la   respiración.   Concéntrate   en   un   punto   de   la   nariz, respira sólo por ella. Concéntrate   en   como   el   aire   entra   y   sale;   sólo   observa   cómo   fluye   la respiración. Si   vienen   pensamientos   (que   vendrán),   déjalos   pasar,   vuelve   a   la respiración,   sin   agobiarte   ni   obsesionarte   de   por   qué   han   venido   esos pensamientos; simplemente vuelve tu atención de nuevo a la nariz y a la respiración. Con la práctica dejarán de venir tantos pensamientos. No   se   trata   de   dejar   la   mente   en   blanco,   sino   de   aquietarla   y“desestresarla”. También   recomiendo   meditar   sobre   los   objetivos   que   tienes   en   tu   vida, motivar   con  mantras   o  frases   que  te  ayuden,  visualizar,  meditar  sobre  la bondad, la compasión o la muerte (ayuda a relativizar y a priorizar). Poco apoco lograrás vivir más despierto.

Aprende   a   utilizar   la   música   para   mejorar   tu   entusiasmo,   tu   alegría,   tu estado de ánimo. Escuchas música y te vienen recuerdos. Es fácil encontrar estados de euforia con una buena canción. Es   nuestra   responsabilidad   cuidar   de   nuestro   estado   de   salud   mental. Necesitamos hacer gimnasia mental y alimentar nuestra mente de manera positiva.   Vivimos   en   la   época   del   culto   al   cuerpo,   a   la   imagen.   ¿Cuándo estará de moda el culto al cerebro y a la mente? La   mejor   forma   de   cultivar   tu   cerebro   es   leyendo.   Es   la   mejor   inversión posible. Lee   junto   a   una   libreta   y   un   lápiz   para   apuntar   lo   que   quieres   aprendes, porque la mente piensa y aprende escribiendo y porque lo que escribas lo podrás leer todas las veces que quieras.

BibliografíaKüppers, V. (2013). Vivir la vida con sentido. Plataforma Editorial.