En el vasto océano de la vida, la pesca se convierte en un símbolo poderoso de la acción de la Iglesia. En el evangelio según San Lucas, encontramos un pasaje que ilustra de manera magistral este concepto. Jesús, dirigiéndose a sus discípulos, los insta a «remar mar adentro». Este llamado resuena no solo en el contexto bíblico, sino también en la realidad que enfrentamos en nuestro día a día.

La vida moderna nos lleva a navegar por aguas agitadas y cambiantes. A menudo, nos encontramos luchando contra las olas de desafíos y obstáculos. En momentos como estos, las palabras de Jesús nos alientan a mantener nuestra fe y a no renunciar a nuestros esfuerzos.

Superando la Desilusión y el Inmovilismo

El Papa Francisco nos recuerda que para echar nuevamente las redes al mar, debemos dejar atrás la orilla de las desilusiones y el inmovilismo. Es fácil caer en la trampa de la desesperanza cuando nuestros esfuerzos no producen los resultados deseados. La tentación del cinismo puede asaltarnos, y es entonces cuando debemos recordar la historia de Simón.

Simón, después de trabajar en vano toda la noche, confió en la palabra de Jesús y dijo: «Si tú lo dices, echaré las redes». En ese momento, experimentó la transformación milagrosa de su pesca. Esta historia nos enseña que, incluso cuando todo parece perdido, la fe y la obediencia a la palabra de Cristo pueden cambiar nuestro destino.

La Paciencia como Virtud

A menudo, trabajamos incansablemente en proyectos, metas o sueños, y la recompensa parece distante. La paciencia se convierte en una virtud esencial en estos momentos. Así como un árbol necesita tiempo para dar frutos, nuestras vidas y esfuerzos también requieren tiempo y persistencia.

En lugar de desanimarnos por la falta de resultados inmediatos, debemos recordar que el Señor está presente en nuestro viaje. Nuestra fe en Su guía y propósito debe ser inquebrantable, incluso cuando las aguas de la vida parezcan turbulentas.

La Fortaleza en la Fe

El llamado de Jesús a «remar mar adentro» es un recordatorio de que, en medio de las dificultades y los momentos de desesperanza, debemos mantener nuestra fe en Él. Como Simón, debemos confiar en Sus palabras y actuar con valentía, incluso cuando no vemos resultados inmediatos.

La pesca en el mar de la vida puede ser desafiante, pero también puede ser gratificante. Con paciencia, determinación y fe en Dios, podemos superar cualquier desafío y cosechar frutos abundantes en el momento adecuado.

Que esta historia de la pesca en las aguas de la fe nos inspire a seguir adelante, incluso cuando enfrentemos tormentas, y a confiar en que el Señor nos guía hacia aguas más profundas y fructíferas.