Silencioso susurro
de tu ausencia perfecta,
los ecos retumban
que de amor te callas,
divino respeto,
ternura y encanto,
sagrada prudencia
de tu alma risueña.

Revelas tu fuerza
no de omnipotencia,
tú tienes la ciencia
y divina paciencia,
que rompen las piedras
con solo un suspiro.

Un gran caballero
o espléndida dama,
no vives de alardes
ni trágicas vibras,
la fama se esfuma
si falta la esencia.

Silencioso susurro,
tu paso, tu vida,
eres la semilla
que muerta y perdida
despierta en victoria
llegando el tercer día.