En el Evangelio según Mateo, encontramos una poderosa enseñanza que nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de la justicia y el acto de hacer el bien. En el capítulo 6, versículo 1, se nos dice: «Tengan cuidado de no practicar la justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos».

En nuestra sociedad actual, a menudo nos vemos tentados a buscar reconocimiento y aprobación por nuestras acciones benéficas. Queremos que todos sepan lo que hemos hecho, esperamos que nuestras buenas obras sean aplaudidas y compartidas por todos. Sin embargo, estas palabras nos llaman a reflexionar sobre la autenticidad de nuestros actos.

Cuando practicamos la justicia con el único propósito de ser vistos y alabados por los demás, perdemos de vista la esencia misma de la bondad. Nuestro objetivo no debe ser obtener reconocimiento externo, sino actuar con integridad y humildad. Dios, que todo lo ve, conoce nuestras intenciones más profundas y nos recompensará desde lo secreto.

Esto no significa que debamos ocultar nuestras buenas acciones por completo, sino que debemos examinar nuestras motivaciones y evitar buscar la admiración y el aplauso desmedido. Hacer el bien no debe ser un acto de vanidad, sino una expresión genuina de amor y compasión hacia los demás.

La verdadera recompensa radica en el impacto positivo que nuestras acciones generan en la vida de aquellos a quienes ayudamos. Es en esos momentos de entrega desinteresada que encontramos una alegría profunda y duradera, mucho más valiosa que cualquier reconocimiento externo.

Aprendamos a cultivar una actitud de humildad y discreción en nuestras acciones benéficas. No se trata de esconder nuestras buenas obras, sino de mantener nuestra intención pura y nuestro enfoque en el servicio a los demás. Al actuar de esta manera, nos liberamos de la necesidad de aprobación externa y encontramos una paz interior que trasciende las apariencias.

Recordemos siempre que, al hacer el bien, nuestro mayor testigo es Dios. Él nos conoce en lo más profundo de nuestro ser y nos recompensará según nuestras intenciones y acciones auténticas. Confíemos en su sabiduría y sigamos el camino de la justicia, sin buscar la aprobación de los demás.

En última instancia, lo que importa no es lo que los demás piensan de nosotros, sino la coherencia entre nuestras palabras y acciones, y el impacto positivo que generamos en el mundo. Sigamos el llamado de Jesús a practicar la justicia con humildad, confiando en que Dios nos guiará y bendecirá en nuestro camino.

¡Que nuestras acciones hablen por sí mismas y reflejen la bondad de nuestro corazón! 🙏✨ #JusticiaAuténtica #HacerElBienEnSilencio #RecompensaDivina