Los mensajes del Papa en la JMJ. En un momento en que la sociedad a menudo divide y excluye, el Papa recordó a todos los presentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa 2023y al mundo entero que la Iglesia debe ser un refugio acogedor y amoroso para cada individuo, sin importar su historia, errores o luchas.

“En la Iglesia hay espacio para todos ―y, cuando no haya, por favor, esforcémonos para que haya―, también para el que se equivoca, para el que cae, para el que le cuesta.»

Estas palabras del Papa Francisco destilan una verdad esencial: en la Iglesia, cada alma tiene un lugar, una dignidad intrínseca y un valor inquebrantable. A menudo, en el camino de la vida, nos encontramos con errores y caídas. Pero estas palabras nos recuerdan que incluso en nuestros momentos más oscuros y difíciles, la Iglesia nos extiende una mano amorosa y compasiva. No se trata de señalar con el dedo o de juzgar, sino de abrazar con comprensión y empatía.

«Porque la Iglesia es, y debe ser cada vez más, esa casa donde resuena el eco de la llamada que Dios dirige a cada uno por su nombre.»

En el ruido de la vida cotidiana, a menudo luchamos por escuchar la voz de Dios. Sin embargo, en la Iglesia, encontramos un espacio donde esa voz se vuelve clara y resonante. Es un lugar donde Dios nos llama por nuestro nombre, nos invita a unirnos a Su amor y nos guía en nuestro viaje espiritual. La Iglesia es una comunidad en la que todos podemos encontrar nuestro lugar, una comunidad donde nuestra identidad y propósito son reconocidos y valorados.

«El Señor no señala con el dedo, sino que abre sus brazos; nos lo muestra Jesús en la cruz. Él no cierra la puerta, sino que invita a entrar; no aleja, sino que acoge.”

Esta imagen del Señor con los brazos abiertos en la cruz es un recordatorio de la profunda misericordia de Dios. No importa cuán lejos hayamos llegado, cuán hundidos nos sintamos en nuestras luchas y fracasos; Dios siempre está ahí, con los brazos abiertos, esperando que volvamos a Él. La Iglesia refleja este amor incondicional, extendiendo su hospitalidad y amor a todos los que buscan refugio y consuelo.

“Todos, todos, todos”.

Estas tres palabras resuenan como un eco de la invitación divina a todos, sin excepción. La Iglesia no está reservada para unos pocos privilegiados, sino que es una casa espiritual donde cada individuo es bienvenido, valorado y amado. Es una invitación a superar las barreras que construimos y a abrazar la diversidad y la humanidad que nos une.

En la JMJ Lisboa 2023, el Papa Francisco nos recordó que la Iglesia es un hogar para todos, un refugio donde cada alma puede encontrar consuelo, esperanza y amor. En un mundo que a menudo divide, la Iglesia nos llama a la unidad y la inclusión. Así, mientras seguimos nuestro camino, podemos encontrar consuelo en estas palabras y buscar hacer realidad la bienvenida inclusiva que el Papa nos llama a extender a todos.