🧐 Es difícil comprender desde afuera, pero quien lo gusta por dentro sabe que una vez que disfrutas de la presencia de un Dios lleno de misericordia, la vida cambia. Orar no es pérdida de tiempo, hay personas que oran una hora entera cada día. No sé cómo, pero la gente cambia. Sentir el dedo del amor no le deja a ninguno de la misma forma. A veces esta situación de revelación provoca en nosotros también el hecho de que nos sentimos como «amenazados»: lo que había sido vivido hasta entonces como claro, seguro, como lo único posible, ya no nos aparece así. Los ojos se abren, es una epifanía. Y escuchamos palabras como: cómo es posible que no abrí los ojos antes, qué vida tan desordenada estaba llevando…cuánto tiempo perdido sin vivir.

🙌🏻 En ese encuentro cambiante nos damos cuenta de que somos invitados a vivir nuestra vida de forma más desinteresada, más desapropiada, como respuesta a una invitación, como la tarea que deriva de un don recibido y acogido, como algo recibido que entregar. Quien vive tal situación de revelación percibe que su vida ordinaria -cuyo curso sigue adelante con todos sus afanes y contradicciones- tendrá «más» sentido: «hay algo más que acoger», «hay algo más que hacer», «hay algo más que comunicar», «hay algo más por lo que luchar»..

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