Había una vez un hombre bastante astuto, muy rico. Vivía contento y feliz. Pasó su vida de esta manera, era un modelo claro de felicidad. Llegó a su plena autorealización, sin necesitar cultivar su interior ni preocuparse por ser justo. Su nombre era Zaqueo.

A muchos nos gustaría que la historia de este hombre fuera así, pero el Nazareno le inquietó, le sacudió. No sé qué fue lo que le faltaba si lo tenía todo.

ELLA TENÍA TODO, PERO SE SENTÍA NADA. ALGO LE FALTABA

Abraham Maslow (sicólogo) afirma que en el ser humano hay una escala piramidal de cinco necesidades:

  • Fisiológica
  • Seguridad
  • Afiliación
  • Reconocimiento
  • Autorealización

Si ubicamos dentro de este esquema a Zaqueo, podemos analizar qué necesidades tenía cubiertas y cuáles probablemente les faltaba. Las tres primeras pudo haberlas tenido resueltas; osea, no pasaba hambre, tenía guardias que podían cuidarle porque tenía dinero y un grupo con quien se reunía, disfrutaba sus fiestas y proyectos.

Qué será que este hombre acomodado vio en Jesús para que arriesgue todo por Él. Un dato llamativo es Zaqueo era bajo y se sentía bajo. ¿Será literal esto? ¿O el escritor sagrado pone de relieve las cosas “bajas” que hacía este hombre para “sentirse alto?”

Zaqueo no gozaba de buena reputación, sus vecinos lo conocían como un aprovechador más del montón, un ladronzuelo más al servicio del imperio.  Fue en ese momento clave que supo aprovechar. Cuando limpió su corazón, se sintió autorealizado.

Un dato que no es menos importante es resaltar que el suicidio se da en la mayoría de los casos al faltar lo que se encuentra en la punta de esa pirámide. Pocos son los que se suicidan por pasar hambre, muchos lo hacen porque no se sienten amados.

El mundo nos hace astutos pero no sabios. Zaqueo era listo, pero no era un hombre sabio. Así podemos ver cómo Howard Gardner en su libro la Inteligencia reformulada habla de 8 tipos de inteligencia que las personas pueden tener.

1- Lógica matemática

2-Lingüística

3-Naturalista

4-Musical

5-Existencial

6-Corporal

7-Intrapersonal

8-Interpersonal

Podríamos decir que Zaqueo era bueno en las matemáticas, sumaba restaba bastante bien a su favor. Pero su vida no tenía un sentido profundo.  Le faltaba la novena inteligencia. ¿Cuál esa? El neurólogo Richard Davidson habla de la Inteligencia Espiritual. Solo con esta inteligencia uno podrá integrar el interior y descubrir su divina conexión con la trascendencia. El hombre cuando conecta con la trascendencia eleva su estatura-Zaqueo ya no es un enano espiritual.

Es bello ver a las personas realizadas en la vida. Tienen una chispa transformante, son como Jesús – el Cristo, sanan lo que tocan. Por eso, por eso mismo, se llaman cristianos.