Solo si te gusta la poesía. Te invito a un viaje literario. En cada frase se esconde el cielo, se vence el mal, se secan las lágrimas y se anima un corazón. El tren parte enseguida, la estación está a oscuras; hay un solo farol, la esperanza, el Cristo… Iniciemos la marcha.

POEMA 1

Un buen amor

es como agua

en el desierto,

una chispa

en este invierno

de la fría soledad.

Es canción,

es primavera,

la derecha

en esta izquierda

con sabor

a eternidad.

Un buen amor

es poesía;

pluma nueva

y tinta china

que se tatùa

en las palmas

del alma.

Tienes un buen amor?

POOEMA 2

Mucha gente pequeña

Haciendo cosas pequeñas

En lugares pequeños

Hará posible el cambio

No busquemos deslumbrar

Ni mucho menos hacer ruido

Lo que en el silencio

Se va sembrando de a poco

Tiene raíces profundas.

El pan y el pescado de aquel niño

Siguen siendo una profecía

Una lección pendiente

Una materia de examen final.

Para todos nosotros.

Sólo hay que empezar

El resto viene a ser añadidura.

A caminar se aprende caminando

Y también dando tropezones fuertes.

El firmamento de noche es bello

No porque luce sólo una estrella

Sino porque varios astros arriba

Pintan como en un lienzo infinito

Cada detalle que pende del cielo.

si la luna estuviera tan solita

no sería muy feliz allí

la hace excelsa esa estrella a su lado.

Que majestuosa con un lunar

Torna divina a la temida oscuridad.

Y aquel niño miró a su costado

Vio que nadie arrancaba

Entonces sin miedo alguno

comenzó con un movimiento certero

Se fue directo hacia Jesús

Llevando su aporte diminuto

Que después de contados minutos

Sería de seguro la salvación.

Pues lo importante era hacer algo

Lo demás no interesa.

Y así miles de pequeños pasos

Como de esas hormigas en sus filas

Hay quienes por el mundo desfilan

Portando cinco panes y dos peces

Para entregar al mundo lo mejor.

Cuando empiezas a donarte

Te das cuenta que todo vale

Que todo suma en esta vida.

No esperes un puesto grande

Comienza haciendo las pequeñas cosas.

POEMA 3

Y llegaste por aquí

Sin tantos ruidos.

Ocupaste tu sitio

Ordenaste mis sentidos

Organizaste mis afectos

Y me regalaste un corazón.

Me enseñaste a mirar

Siempre un poco más lejos

Me sacaste el mal humor

Y esas quejas interminables

Me contaste de tus planes

Que harás un mundo mejor.

Contigo aprendí

Que los domingos son sagrados

Y que salir con buenos amigos

Sana y pacifica el interior.

Aprendí a ver las estrellas

A contemplar tu presencia

Y supe de la luna

Más que nunca

Porque en ella siempre cantan

Los angelitos de la creación.

Así nomás una tarde

Te acercaste a mí

Preguntaste mi nombre.

Creo que te parecía interesante

Aunque la verdad no se

Por qué decidiste elegirme

Si tan sólo era un niño

De esos muy cabezudos

A quien le gusta jugar.

De tus manos comprendí

Que la vida sin amor

No es vida, es pura vaciedad.

Y que el amor es el camino

Que conduce a la verdad

Supe que el cielo es realidad

Y que la levadura es fuerte

Que es capaz de vencer a la masa

y que lo sencillo nos hace grandes

cuando sabemos amar.

De tus ojos, con tu mirada

Pude ver el mundo oculto.

Descubrí que no hay culto

Que valga le pena sin amor.

Encontré la dirección

Que conduce al Paraíso

Para así un día volver

A buscar la arcilla blanda

Que consigue que las almas

Encuentren en ella sanación.

Me enseñaste a sonreír

A contemplar los lirios del campo

A mirar siempre los detalles

Sin en realidad quiero ser feliz.

Y puedo decir que aprendí

A abrir mi vida a tu Gracia

A vivir cada segundo

Como lo eterno que me abraza

Aprendí que lo infinito

Viene con vestidos de segundos

Y si no lo encontramos ahora

No lo encontraremos después.

Aprendí por sobre todo

Que la vida es un regalo

Y que aquí no hay más milagros

Que vivirla con gran pasión.

POEMA 4

Si me dejaste un espacio

en tu corazón y tu tiempo,

es signo claro que existo

en el jardín de tu reino.

Pues lo contrario

al amor ni es el odio

ni la ira,

es el aniquilamiento,

el no recordar, olvidarse,

como si el otro

jamás existiera.

Si me dejaste una silla

en la mesa de tu cena,

puedo saber que existo

y que te importan mis penas.

Qué bello saber que soy

y que sabes que vivo,

conoces bien los detalles

y que me gusta el vino.

Si me dejaste un rincón

en tu agenda atareada,

y te escapas de tu mundo,

de tu zona de confort

solo para darme una mano

o simplemente

me buscas porque me extrañas,

¡qué alegría! ¡Cuánto gozo!

Veo que para Ud. existo,

como Ud. existe para mí.

Aldo López

Soy solo un comunicador de los milagros de la vida.