Hace tiempo hubo un rey, que de pequeño, le regalaron dos águilas bebés. El tiempo paso, y el rey, al igual que las dos águilas, fueron creciendo.

Un día, el rey decidió de que ya era hora de que las águilas fueran liberadas, y levantaran vuelo. Entonces ordenó liberarlas, y así fue, los sirvientes, soltaron las puertas de las jaulas, a donde ellas estaban, y grande fue la sorpresa del rey, cuando vio que sólo una de ellas soltó la rama, agitó las alas y se fue, mientras que la otra no. La otra en cambió, aunque el rey pronto intentó, con varios trucos, hacer que vuele, no quiso soltar la rama. Entonces el rey hizo este decreto:

«El que pueda hacer volar esta águila recibirá una recompensa».💰

Entonces comenzaron a llegar los ciudadanos, que integraban el reino, y pasó todo ese día, y nadie pudo lograr hacer que el águila soltara esa rama. Entonces uno de lo sirvientes del rey se acercó a él, y le dijo:

_Puedo intentar, sé que podré hacerlo_.

_Esta bien, de acuerdo dijo el rey ya rendido. 

De un momento a otro, el rey escuchó el llamado del sirviente.

_Venga, el águila ya vuela_ dijo el sirviente _¡Venga!_.

El rey sobresaltado fue a presenciar el momento, y, efectivamente, sí, era así el águila había soltado la rama y ahora estaba volando. Entonces el rey se acercó al sirviente y le preguntó:

_¿Cómo lo lograste?_.

Y el sirviente contestó:

_Sólo corté la rama_.

«A veces nos tomamos de cosas y no las queremos soltar por miedo a perderlas, y es exactamente eso, lo que no nos deja avanzar, y mejorar, en la vida». 🦅 

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Queremos emprender el vuelo, generando encuentros: @insiemepy