El Espíritu Santo dispone el corazón para el diálogo.

Pentecostés: Llegó el invitado esperado

A todos nos gustan las fiestas, y esperamos con entusiasmo a los invitados especiales. La presencia de estos realza todo evento. Hoy celebramos una fiesta con un invitado fuera de serie, un invitado que siempre llega con un vestido nuevo. Porque si crees que ya entendiste todo sobre el espíritu santo, es que no entiendes nada de él, porque es movimiento, vida, cambio, creatividad. Nunca podemos encasillarlo con un modelo único. Por eso quienes creen  ser “especialistas” en el espíritu no saben nada de él, porque “del espíritu no sabemos de dónde viene ni hacia dónde va”.

Podemos iniciar directamente mirando las 5 diferencias del antes y después en la vida, en la fiesta de la Iglesia:

.Incertidumbre ____________________ certeza

Aun se notaba en ellos dudas sobre la manera de evangelizar. No lograban encontrar el punto exacto y estar en incertidumbre carcome las entrañas. No tenían claro el panorama, de repente llegaron a comprender el Camino. Espíritu Santo, danos la certeza de la fe.

  • Quietos __________________________ Sacudidos

La presencia del viento puede ser de muchas maneras: brisa suave, pequeña ventisca, pero aquí se narra de una  “fuerte ráfaga de viento”. Esto sabemos bien lo que produce: sacude, agita, desacomoda, desordena. El Espíritu Santo nos “saca de las casillas” donde ya lo teníamos todo claro y sin novedades. Nos desinstala de nuestras falsas seguridades.

                                                                                      Espíritu Santo, sacúdenos siempre.

  • Conservadores_____________________ conversadores

Las 613 leyes, las enseñanzas de los antiguos, resultaba muy claro. Quien se oponía a estas reglas estaba en contra de Dios y hasta merecía la muerte. También era claro que solo los israelitas eran los elegidos. Hay que conservar todo así. Ahora se dan cuenta que hay que abrirse al encuentro al diálogo. Abrirse al misterio del “otro, del que no es como uno.”                     Espíritu Santo, enséñanos a conversar en todo momento.

  • Babel_____________________________ Jerusalén

Todos oraban, pero cada uno a su manera, a su estilo, en una legua propia. Pequeñas islas cada grupo, cada individuo. Esto causa mucho desorden. De repente el invitado especial, el Espíritu, une todas las voces en un solo canto, respetando los registros propios de cada voz. De solistas, se armó un gran coro de multitud de voces. Espíritu Santo, únenos en la Paz.

  • Encerrados________________________ _Abiertos

Oraban en el encierro, tenían fe, pero algo les ataba, no podían moverse. Eran como semillas guardadas en un galpón, allí no producirán frutos, hay que ir a la tierra para germinar. El Espíritu abre de par en par las puertas y hace salir del encierro de una vida egoísta.                                                      Espíritu Santo, danos un corazón abierto a la vida.

Podemos concluir en pocas palabras: el Espíritu nos da Parresía. Nos sacude y anima a arriesgarnos a vivir imitando a Jesús, y pasar como Él por el mundo “haciendo el bien”. El Espíritu nos hace soñar porque enciende en el corazón la utopía de los grandes sueños que se realizan paso a paso.