📝 Dice un famoso verso de Ramón Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Este poema nos invita a reflexionar sobre cómo nuestra percepción de la realidad está influenciada por los filtros que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida. Estos filtros están determinados por nuestra educación, cultura, religión, experiencias personales y nuestra propia psicología.

🧐 Cada uno de nosotros tiene su propia manera de ver el mundo, y esta visión está cargada de matices y subjetividad. Lo que para uno puede ser una verdad absoluta, para otro puede ser interpretado de manera distinta. Es por eso que muchas afirmaciones que pretenden ser universales chocan con la barrera de lo subjetivo y lo humano.

No hay nada malo en tener filtros, siempre y cuando seamos conscientes de su existencia. El problema surge cuando solo detectamos los filtros en los demás y creemos que nuestra propia percepción es la única válida. Esto nos lleva a cerrarnos a otras perspectivas y a desvalorizar las opiniones de los demás, simplemente porque no coinciden con las nuestras.

Es importante recordar que la diversidad de opiniones y puntos de vista enriquece nuestra comprensión del mundo. Todos tenemos algo que aprender de los demás, y al abrirnos a nuevas perspectivas, ampliamos nuestro horizonte y enriquecemos nuestro conocimiento.

Entonces, la próxima vez que nos encontremos en una discusión o debate, recordemos que cada persona tiene su propia manera de ver las cosas, influenciada por sus propios filtros. Escuchemos con empatía y respeto, incluso si no estamos de acuerdo. Solo así podremos construir un diálogo constructivo y enriquecedor.