Aprender a escuchar bien exige paciencia y práctica; es como leer y escribir: no se improvisa, se aprende a lo largo del tiempo. Es un hábito que se cuida y desarrolla, una técnica que se pule y perfecciona. Escuchar requiere liberar tiempos y crear hábitos: tiempos para desentrañar significados y desmontar prejuicios; hábitos para hacer silencio y reflexionar sobre lo escuchado.

En nuestra sociedad actual, donde la prisa y la distracción están a la orden del día, escuchar se ha convertido en un desafío cada vez mayor. Estamos constantemente bombardeados por estímulos y ruidos, y nuestra capacidad de atención se ve afectada. Pero si queremos construir relaciones sólidas, comprender a los demás y generar un diálogo genuino, debemos recuperar y cultivar el arte de escuchar.

👂🏻 En una ocasión le escuché decir a un educador: “Lo más difícil no es aprender algo nuevo, sino desaprender algo antiguo”. Al escuchar le sucede algo similar: lo difícil no es oír, sino vaciarse lo suficiente para que la palabra escuchada entre, resuene y permanezca. Escuchar es un arte que implica todos los sentidos, no sólo los oídos: pide atención a palabras, gestos, reacciones, omisiones y silencios. Pide saber interpretar y leer entre líneas; pide meditar y digerir lo visto y oído.

La escucha activa es un regalo que ofrecemos a los demás y a nosotros mismos. Nos permite comprender las necesidades, emociones y perspectivas de los demás. Al escuchar de manera atenta, creamos espacios de empatía y conexión genuina. Además, nos brinda la oportunidad de aprender y crecer, expandiendo nuestra visión del mundo y enriqueciendo nuestra propia experiencia.

Si muchas de nuestras conversaciones (y de nuestros debates parlamentarios) nos suenan vacías y, a menudo, no conducen a ninguna parte, ¿no será porque no nos ejercitamos para ser oyentes? La escucha requiere un compromiso personal de estar presente y abrirnos a la experiencia del otro. Implica dejar de lado nuestras propias ideas preconcebidas y permitir que las palabras de los demás encuentren un espacio en nuestro interior.

Es hora de practicar el arte de escuchar. Hagamos un esfuerzo consciente para liberar tiempo y crear hábitos que nos permitan ser oyentes atentos y comprensivos. Demostremos a los demás que realmente valoramos sus palabras y opiniones. Con cada conversación, cada interacción, podemos mejorar nuestra capacidad de escucha y, en última instancia, construir un mundo donde la empatía y la comprensión sean la base de nuestras relaciones.

¡A escuchar se ha dicho! 👂🌟 #EscuchaActiva #Empatía #ConexiónHumana